Perspectiva Humanista en Educación
El estudio humanístico, fuera de su alcance y estudio
filosófico, inició en Costa Rica en los años de 1935-36, cuando el Ministro de
Educación de ese gobierno (Teodoro Picado) “invitó a un grupo de intelectuales
y especialistas en materia educativa procedentes de Chile, para llevaran a cabo
un análisis del sistema educativo nacional” (Méndez, s.f.; p.11.), en el que el
proyecto de creación de una universidad iba acompañada a la formalización de
escuelas, facultades y carreras, acompañados de la creación de la Facultad de
Humanidades en esa universidad propuesta.
Para los años 40, con el gobierno de Calderón Guardia, al
crearse la Universidad de Costa Rica, se crean diversas escuelas y facultades,
junto con una que trabajaría, de manera aproximada, el estudio de las
humanidades: la Facultad de Filosofía y Letras.
Monge (s.f.; p.79) citado por Méndez (s.f.) describe que
“la creación de la Universidad de Costa Rica dota al país de un centro científico
y humanista que inicia la gran cruzada intelectual de descubrir y encauzar
inteligencias y formar personalidades indispensables para enfrentar con éxito
los complejos problemas que componen y tejen la historia”; sin embargo,
fortalecer un currículum flexible llevó a la universidad a incrementar la
inclusión de los estudios humanísticos en los programas académicos.
Por lo anterior, en 1957 se crean los Estudios Generales,
incluidos en todos los programas académicos de la Universidad de Costa Rica
como respuesta a desarrollar un ambiente y perspectiva de progreso humanista a
los estudiantes, y formar un profesional integral, satisfaciendo no solo este
aspecto, sino también diversas debilidades que se arrastraron de la formación
secundaria y primaria a quienes decidían continuar los estudios universitarios.
Además, esta modificación curricular conllevó a la creación de la Escuela de
Historia, incorporando cultura sobre la geografía nacional y de Centroamérica;
conquista, colonia y pensamiento europeo influyente en Costa Rica, así como
temas de contexto sociopolítico, económico, derecho, valores y finanzas
públicas que llevaron a transformaciones potenciales del país.
Años después con la creación de las demás universidades
públicas (ITCR, UNED y UNA), se logra crear de manera estándar, un componente
crítico en el currículum de todos los programas académicos: los Estudios
Generales o Humanísticos. De esta forma, las cuatro universidades públicas
centraron este bloque de estudios en 4 grandes áreas: Historia, Filosofía,
Literatura e Investigación, en donde “el propósito que se perseguía era brindar
una serie de insumos que permitieran desarrollar mayor sensibilidad entre la
población estudiantil para reflexionar sobre su entorno y el mundo” (Méndez,
s.f.).
Por su parte la UNED, ultima de las Universidades creada
en la década de 1970, inició funciones con una oferta académica basada en
cursos que puso a disposición el Programa de Estudios Generales. “El 28 de
julio de 1977, la Junta Universitaria en su, sesión 21, inciso 2.4, aprueba el
documento denominado “Organización del Ciclo Básico”, que sentó las líneas
maestras para la oferta del Programa de Estudios Generales en la UNED. El Ciclo
Básico estaba conformado en su oportunidad por las siguientes materias:
Castellano Básico, Matemática, Ciencias Naturales y Ciencias Sociales.
Este Plan de Estudios se aparta del enfoque tradicional
de la enseñanza de las humanidades de la Escuela de Estudios Generales de la
Universidad de Costa Rica, al ofrecer dos cursos del área de las ciencias
sociales y dos del área de las ciencias exactas y naturales; sin embargo, tal
como lo describe Méndez (s.f.) esta universidad realizó una modificación
curricular que consideró cambios en el programa de Estudios Generales
sintetizados a 4 áreas: Artes (Literatura Hispanoamericana), Filosofía (Introducción
al Pensamiento Filosófico), Pensamiento Científico-Humanista (Introducción al
Pensamiento Lógico Matemático) y Ciencias Sociales (Teoría del Estado).
Tras diversos avances en teorías y estrategias
pedagógicas, curriculares y de estudios socioculturales, políticos e
históricos, los estudios generales o de humanidades “han procurado sentar las
bases de una formación permanente en relación con el papel que desempeña el ser
humano en la sociedad del conocimiento” (Méndez, s.f.).
Por otro lado, el humanismo también fue considerado en
programas académicos de primaria y secundaria al analizar su importancia y
siendo considerado como “la base para la búsqueda de la plena realización del
ser humano, de la persona dotada de dignidad y valor, capaz de procurar su perfección
individual y social” (CSE-MEP, 2008).
Sobre el Humanismo en la Educación Superior en Costa
Rica, Castillo (2008) menciona que:
“Quizá́
lo más importante en todo humanismo es el aspecto de los valores: que sepamos
dignificar la posición del hombre en el universo propender a una sociedad sin
violencia, a un sentido humano en las relaciones sociales, a valorar y tratar
de perfeccionar la relación con los demás seres humanos y con todos los seres
en general, recordando, ante todo, que humanismo debe implicar la búsqueda de
la perfección, la mejora del hombre y del mundo”.
De lo anterior, es válido concluir que el humanismo como
filosofía de vida, apreciación de la persona como ente y actor social, y como
eje curricular descrito y adoptado en modelos curriculares o pedagógicos
universitarios lleva más que un cumplimiento legal, sino en la formación
integral de la persona y profesional; integrando a las habilidades técnicas,
una sensibilización por lo cultural, lo social y lo político del quehacer
humano en el país.
Por: Andy Calderón M
acalderonm705@ulacit.ed.cr
Comentarios
Publicar un comentario